Para Dolores García, una mujer de origen andaluz, sus manos han sido su trabajo y su trabajo ha sido su vida. Se podría decir, que en la vida que ha llevado, sus manos han sido su vida.

Tuvo que marcharse de Andalucía a Alemania a trabajar en las fábricas para ganarse la vida. Ahora, ya residente en las afueras de Barcelona, ha traído consigo sus costumbres

y vive con las necesidades mínimas.