Después de salir de un centro de menores y dedicarse al boxeo, Javier García Roche decide fundar junto a su chatarreria un gimnasio llamado Chatarras Palace. Este centro del deporte ubicado en Sant Adrià, cerca de Barcelona, tiene como finalidad ayudar de forma gratuita

a los jóvenes que han vivido incomprendidos y con dificultades; aspectos que se intensifican por la actual crisis económica. Estos "chicos de la calle" se encuentran, además,

ante la crisis de valores generados por la incompetencia de la clase política.

 

Chatarras Palace es punto de encuentro, un gimnasio donde los jóvenes van para alejarse

de los peligros de exclusión y delincuencia que se encuentran en la calle.

Un espacio donde el deporte los ayude a "formarse como ciudadanos en los valores

del esfuerzo y el sacrificio”, como Javier García Roche expone en sus principios.

 

Convivir en Chatarras Palace permite afrontar las adversidades y olvidarse de los problemas para afrontarlos desde de un sentido de la responsabilidad y la convivencia.